Carl Tanzler y su macabra obsesión


En 1927, con 50 años, Carl von Cosel abandona a su familia en su Dresden natal (Alemania) y emigra hacia Key West, Florida. Carl es un hombre maduro, carismático e inteligente; instruido, con varias titulaciones y dispuesto a comenzar una nueva vida. Pronto obtuvo la residencia en los EEUU bajo el nombre de Carl Tanzler.

Tanzler afirmaba que a los 12 años su difunta tía, la condesa Anna Constantia von Cosel se le apareció en una visión, revelándole el rostro de su único amor verdadero, una mujer de cabellos negros, cuyo recuerdo nunca desapareció de su mente.

Incluso después de casarse y tener dos hijos, nunca abandonó el sueño de que su alma gemela todavía estaba ahí afuera, esperando ser encontrada. Luego, en 1930, mientras Carl trabajaba como radiólogo en el US Marine Hospital en Key West, Florida, conoció a la paciente María Elena Milagro de Hoyos.

Hoyos era una residente de origen cubano-estadounidense quien había sido llevada por su madre a su consultorio médico para un examen fisiológico. Tanzler inmediatamente reconoció en ella a "la mujer de cabellos negros" que le había sido revelada por el fantasma de su tía en sus visiones anteriores. De cualquier manera, Hoyos era vista como una belleza local en Cayo Hueso, y Tanzler se obsesionó al instante con ella.

Foto de Hoyos

Después de enterarse de que Hoyos había sido diagnosticada con tuberculosis (mucho antes de que se desarrollara una vacuna), mortal en esos entonces, Tanzler intentó todo lo que estaba en su poder para curarla, desde rayos X a equipos eléctricos. Lamentablemente, nada surgió efecto y Hoyos sucumbió a la enfermedad y fue enterrada en un mausoleo sobre el suelo en Key West. 

También durante este periodo, Tanzler había declarado su amor eterno  Hoyos, y le enviaba regalos con frecuencia, como joyas, que al parecer nunca fueron correspondidas.

Tanzler pagó los gastos funerarios, y, temiendo que las filtraciones de agua dañasen el sepulcro original y su contenido, obtuvo el permiso de la familia Hoyos para la construcción de un mausoleo en el Cementerio de Cayo Hueso, el cual él visitaba cada noche. No se sabe exactamente qué fue lo que finalmente empujó a Carl al límite, pero aparentemente comenzó a escuchar la voz de Elena llamándolo desde la tumba, pidiéndole que la liberara de su prisión de piedra. Entonces, una noche de 1933, sacó el cuerpo de ella del mausoleo, lo cargó en el carro rojo de un niño y lo llevó a casa, donde su obsesión tomó un giro aún más macabro y extraño. 

Tanzler en 1940

Usando alambre para colgar ropa, volvió a armar su esqueleto, le puso ojos de vidrio en las cuencas de los ojos, reemplazó su piel podrida con tela recubierta de cera y yeso, rellenó las cavidades del cuerpo con trapos y otros objetos y lo remató con una peluca hecha con su propio cabello, ya caído. Una vez terminado la vistió con la ropa de Elena y la colocó en la cama de Carl. 

Siete años después, comenzó a correr la voz de que Carl estaba durmiendo con el cadáver de su amor perdido, y fue arrestado y acusado de profanación de la tumba. Fue examinado psiquiátricamente y se le encontró mentalmente competente para afrontar un juicio bajo los cargos de "destrucción maliciosa y lasciva de una tumba y extraer el cuerpo sin autorización". Después de una audiencia preliminar verificada en octubre de 1940 en la Corte de Monroe County (en Florida), Tanzler fue presentado para responder a los cargos presentados, pero el caso fue cerrado y Tanzler liberado debido a que los estatutos de limitación (prescripción) del delito habían expirado. En ese momento, no había evidencia concluyente de que Carl tuviera relaciones sexuales con el cadáver de Elena pero exámenes posteriores sugirieron que era posible, ya que se había insertado un tubo de metal envuelto en seda en la vagina del cadáver y que tenía, probablemente, el fin de permitir el intercambio sexual.

La extraña historia de Carl y su "novia cadáver" se convirtió en una leyenda popular entre los residentes de Key West, y el cuerpo crudamente conservado de Elena se mantuvo brevemente en exhibición en una funeraria local, donde miles de lugareños vinieron a verlo antes de que finalmente regresara a un lugar de descanso adecuado. 

Exhibición del cuerpo de Hoyos

Carl, despojado del cadáver de su mujer ideal, hacia 1944, se mudó a Pasco County (Florida), cerca de Zephyrhills, en donde escribió su autobiografía, la cual apareció en la revista de fantasía y ficción Fantastic Adventures, en 1947. Su casa se encontraba en la proximidad de la casa de su esposa Doris, quien aparentemente le ayudó a vivir sus últimos años de vida. Y todavía añorando a su amor perdido, usó una "máscara mortuoria" forense de Hoyos como base para un muñeco de tamaño natural, que mantuvo en su cama hasta su muerte en julio de 1952. 

Algunos relatos de la muerte de Tanzler reclaman su cuerpo fue encontrado en los brazos del muñeco, pero eso puede ser solo un rumor o una ilusión de románticos con sensibilidades más oscuras.


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