La historia de Julia Petta, la "novia italiana"


La historia se ubica en Hillside, Illinois, donde existe un cementerio llamado Mount Carmel a las afueras de Chicago. Conocido por ser el lugar donde están enterrados Al Capone, Dion O'Banion y otros mafiosos de Chicago, el cementerio es también el lugar de enterramiento de una mujer llamada Julia Buccola Petta, mejor conocida como la "novia italiana" entre la gente local. 

La tumba de Julia está marcada por una estatua de tamaño natural de la desafortunada mujer con su vestido de novia, una reproducción de piedra de su foto de boda. A simple vista no hay nada extraño  en relación con la tumba o la estatua, pero este caso es conocido por algunos amantes de lo paranormal y lo extraño. Empecemos por el principio. Julia nació el 6 de junio de 1891 en Italia. Su padre, George, falleció en 1913 y su madre, Filomena, emigró a los Estados Unidos con su hija. Viajaron al lado oeste de Chicago, donde otros tres niños de Buccola, Henry, Joseph y Rosalia, ya estaban asentados. En junio de 1920, Julia se casó con Matthew Petta en la iglesia Holy Rosary en North Damen Avenue. Se quedó embarazada poco después de la boda, pero ocurrieron complicaciones y el 17 de marzo de 1921, Julia murió al dar a luz a su hijo, Filippo. 


Una tradición italiana dice que si una mujer muere durante el parto hacía a la mujer un tipo de mártir, así que enterraron a Julia de blanco, el color de los mártires. La enterraron con su vestido de novia y su bebé muerto en sus brazos, ambos en el mismo ataúd. Filomena Buccola estaba inconsolable por la muerte de su hija. Poco después de que Julia fue enterrada, Filomena comenzó a experimentar sueños extraños y aterradores cada noche. En estas pesadillas, imaginó a Julia diciéndole que todavía estaba viva y que necesitaba su ayuda. 


Durante los siguientes seis años, los sueños plagaron a Filomena y ella comenzó a tratar, sin éxito, de abrir la tumba de su hija y exhumar su cuerpo. No pudo explicar exactamente por qué lo hacía, pero tenía esa necesidad inquietante. Intentó por todos los medios una solución legal hasta que su solicitud fue aceptada y un juez comprensivo emitió una orden para la exhumación de Julia. Su cuerpo había sido completamente preservado y aquellos que le tocaban la piel dijeron que era suave y flexible al tacto, el cuerpo de Julia no se había deteriorado en absoluto y se tomó una fotografía en el momento de la exhumación para probarlo. Su bebé en cambio, estaba en descomposición.




Con su deseo cumplido de ver a su hija, Filomena se propuso recaudar dinero para una lápida más elaborada. El trabajo terminado sería un tributo grandioso a su hija muerta, una escultura de tamaño natural de Julia el día de su boda. Su madre, y otros admiradores, colocaron la foto postmortem de Julia en la parte frontal de su monumento. Debajo de la imagen está la frase italiana "Presa Dopo 6 Anni Morta", que se traduce aproximadamente en "tomada 6 años después de la muerte". 

Su familia asumió el hecho de que se descubrió que estaba tan bien conservada como un signo de Dios y, después de recolectar dinero de otros miembros de la familia y vecinos, al fin pudieron crear el impresionante monumento que se alza sobre su tumba hoy. 

El verdadero misterio es como pudo Julia conservarse tan bien después de esos años. Muchos católicos devotos del vecindario creían que la "incorruptibilidad" de Julia significaba que ella era una santa. Los escépticos se burlaron de la idea, afirmando que la foto postmortem debe haberse tomado antes de que la enterraran originalmente, aunque esto no explica la condición del ataúd ni la descomposición del bebé en sus brazos. 




Una explicación más posible es la del adipocere, también conocido como "cera de cadáver", una sustancia cerosa que consiste principalmente en ácidos grasos y jabones de calcio que se forman durante la descomposición de la grasa del cuerpo muerto en condiciones húmedas o mojadas. El buen estado del cuerpo de Julia podría ser explicado por esto. Por supuesto, estas explicaciones hicieron poco para disipar la creencia local de que el cuerpo preservado de Julia era una prueba de un milagro. Hubo historias que desde entonces se han contado sobre su madre, Filomena, cuestionando la realidad de sus sueños. Hubo quienes afirmaron que ella inventó toda la historia como represalia por un matrimonio que no aprobó. A ella nunca le gustó Matthew Petta, según dicen, y esta historia recibe cierta credibilidad por el hecho de que el nombre de casada de Julia no aparece en el monumento de la tumba, solo Buccola. Pero incluso si Filomena mintió sobre sus pesadillas para ganarse la simpatía de la comunidad y ayudar a financiar la construcción del monumento elaborado, no se explica el buen estado del cuerpo. La foto de Julia en su ataúd, seis años después de su muerte, parece ser real. 

Para finalizar se ha informado de una "mujer vestida de blanco" fantasmal a la que se ha visto vagar por el borde del cementerio donde descansa. Las historias afirman haberla visto de día y de noche y muchos de los que conocen la historia de Julia Petta creen que este es su espíritu. Todo un pequeño misterio.

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