Hormigas en el cerebro


Este texto corto se hizo popular en cadenas de correo y sitios de leyendas:

¡Un niño pequeño murió porque los cirujanos encontraron hormigas en su cerebro! Al parecer, este niño se había quedado dormido con algunos dulces en la boca o con algunas cosas dulces a su lado. Las hormigas pronto lo alcanzaron y algunas hormigas, de hecho, se arrastraron hacia su oído que de alguna manera lograron llegar a su cerebro. 

Cuando despertó, no se dio cuenta de que las hormigas se le habían subido a la cabeza. Después de eso, constantemente se quejaba de picazón alrededor de su rostro. Su madre lo llevó a ver a un médico, pero el médico no pudo descubrir qué le pasaba. Tomó una radiografía del niño y, para su horror, encontró un grupo de hormigas vivas en su cráneo. Como las hormigas todavía están vivas, el médico no pudo operarlo porque las hormigas se mueven constantemente. 

El niño finalmente murió. Por lo tanto, tenga cuidado al dejar alimentos junto a su cama o al comer en la cama. Esto podría atraer hormigas. Lo más importante, NUNCA coma un dulce antes de acostarse. Podrías quedarte dormido y sufrir el mismo destino que el niño. 

Se trata de un miedo muy común. Según esta pequeña historia, ha habido casos en los que las hormigas llegaron a los cráneos humanos a través de las orejas y posteriormente vivieron dentro del cerebro, comiendo tejido cerebral, hasta que sus víctimas finalmente murieron. Existen más variaciones de esta historia, como es común. El mensaje advierte que las personas nunca deben comer en la cama o dejar dulces u otros alimentos cerca de sus camas por la noche, para que las hormigas no se sientan atraídas y luego usen sus oídos como un pasaje hacia sus cerebros.

¿Es posible? No. Las hormigas u otros insectos no pueden llegar a un cerebro humano vivo a través de los oídos, ni les sería posible mantenerse vivos en el cerebro incluso si pudieran. El sistema auditivo y el cerebro en sí tienen una serie de mecanismos de defensa y propiedades físicas que hacen imposible tal invasión, como la cera o los pelos. Además la entrada al oído está protegida por el tímpano, que consiste en tres capas delgadas de tejido vivo. Incluso si las hormigas pudieran atravesar el tímpano hay tres cámaras llenas de líquido que forman la cóclea en el oído interno, imposibles de atravesar para ellos.

Hay una serie de insectos, eso sí,  que se alimentan de los tejidos vivos de los vertebrados, si bien ninguno busca a los humanos como su huésped normal, las personas son parasitadas ocasionalmente por accidente. Por lo general, su entrada es a través de heridas o la membrana mucosa de los orificios corporales, pero tal infestación se limitaría a los tejidos blandos alrededor del oído externo. Sí, los insectos y otros artrópodos deambulan por los oídos de las personas, pero no para poner huevos. Si es posible que se acerquen al cerebro, no lo es, pero sí es posible tener gusanos en el cerebro por la ingesta de carne contaminada, pero de forma parasitaria. En este caso esos parásitos llegaron de forma interna al cerebro.

Por ejemplo la neurocisticercosis está causada usualmente por las larvas de la tenia porcina. De todos los gusanos que causan infecciones cerebrales, la tenia del cerdo es, con diferencia, la responsable de la mayoría de los casos de infecciones cerebrales en el hemisferio occidental. Cuando una persona ingiere alimentos contaminados por huevos con la larva del cisticerco, las secreciones del estómago hacen que los huevos eclosionen y salgan las larvas. Estas entran en el torrente sanguíneo y son distribuidas por todo el organismo, incluso por el encéfalo y la médula espinal. Las larvas forman quistes, que son grupos de larvas recubiertos por una membrana protectora y se presentarán síntomas como cefaleas, convulsiones, cambios de personalidad y deterioro de las funciones mentales. Esto es común habitualmente en países en desarrollo donde no se cumplen mínimas exigencias sanitarias. Por lo general se combate con medicamentos, pero hay muchos casos en los que el paciente muere.

Resonancia magnética de un paciente con larvas de gusano en el cerebro


Un caso similar documentado y famoso es el del explorador John Hanning Speke, recordado por rastrear la fuente del río Nilo, registró que el interior de su tienda "se cubrió con una gran cantidad de pequeños escarabajos negros, evidentemente atraídos por el brillo de la vela". Agotado, Speke se fue a dormir con ellos arrastrándose sobre su cuerpo, solo para ser despertado porque uno de los "pequeños insectos" se introdujo en su oído.

El escarabajo continuó en el oído de Speke, introduciéndose lo más lejos posible, y fue cuando Speke sentía que el insecto golpeaba violentamente su tímpano. Después de tratar de enjuagar la criatura con mantequilla derretida, Speke trató de sacarla con su navaja, logrando matarla y aumentar el daño a su oído. La infección siguió, causándole forúnculos. Seis o siete meses después de que ocurriera este accidente, trozos del escarabajo, una pierna, un ala o partes del cuerpo, salieron en la cera de su oído.

Speke  sobrevivió a su terrible experiencia, y el escarabajo no pasó más allá del tímpano. La historia probablemente fue más conocida por los contemporáneos de Speke, debido a la popularidad del explorador. Esto puede haber sido una fuente de al menos parte de la leyenda.

John Speke


Dado que las hormigas son uno de los tipos más comunes de insectos, si tales invasiones fueran posibles, se reportarían muchos de estos casos en todo el mundo, pero no existe ningún caso de infestación cerebral reportado. Puedes dormir tranquilo...

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