Leyendas urbanas de España parte 2

- El barranco de Badajoz


Cuenta la leyenda varias historias referentes al Barranco de Badajoz famoso lugar situado en Güímar, Tenerife. Este lugar es bastante conocido a nivel nacional e incluso internacional por la cantidad de fenómenos extraños que cuentan que ocurren en él, desde apariciones de misteriosos seres hasta avistamientos de OVNIS. Actualmente, si visitamos el barranco podemos encontrar un inmenso paraje de vegetación y unas viejas minas abandonadas incluso con la maquinaria aún montada.

La primera leyenda habla sobre los seres o entes blancos, enigmáticas figuras de apariencia y forma humana que desprenden un intenso color blanco y han sido vistas cerca de este lugar: Cerca del año 1912, dos mineros trabajaban en una de las galerías de agua del barranco más próximo a Izaña, cuando la pared de la galería en la que estaban trabajando se les derrumbó, dando paso a un pasaje bastante extenso, donde pudieron observar a tres seres completamente blancos que comenzaron a acercarse a ellos. La segunda de estas historias del Barranco de Badajoz es la de la niña de las peras: Nos remontamos a los primeros años de 1900. Se cuenta que los padres de una niña enviaron a su hija al barranco en busca de fruta pero ésta desapareció y no volvió a su casa. La zona fue rastreada completamente por vecinos y amigos de los padres, los cuáles desesperados buscaban a su hija sin encontrarla por ningún lado. Finalmente, desanimados, la dieron por desaparecida. Varios años más tarde, la niña regresó a su casa, asombrosamente con el mismo aspecto que tenía al marcharse aquel día a buscar fruta, como si los años no hubieran transcurrido para ella. La niña contó a sus atónitos padres que había llegado al barranco buscando la fruta que sus padres le habían encargado y se quedó dormida al pie de un peral. Allí fue despertada por un ser muy alto vestido de blanco. Contó la niña que este ser no le inspiró ningún miedo, y accedió a seguirle cuando se lo pidió. La niña acompañó al ser blanco hasta el interior de una cueva en la que habían unas escaleras por las que descendieron hasta llegar a una especie de jardín en el que habían más seres como él.

Finalmente el ser la acompañó de nuevo a la entrada de la cueva y se despidió de ella, que recogió las peras y fue camino a su casa. Ella pensaba que sólo habían pasado unas horas, sin embargo habían pasado más de 20 años.

Actualmente se escuchan muchas historias de gente que ha pasado noches en el barranco o ha entrado a la gruta que existe en el barranco y ha escuchado la voz de la niña en forma de murmullos entre otras historias.


- Las leyendas del metro de Barcelona


En la Línea 5, pasada Sagrada Familia, hay una estación fantasma, un proyecto que quedó a medias debido a la escasez de fondos. Esa estación iba a ser bautizada como Gaudí. Dicen que si prestas atención y miras por la ventana, podrás detectar sombras misteriosas y personas sin rostro esperando el tren, o de que una misteriosa figura espera cada día a la misma hora su "tren fantasma".

Otra historia dice que se rumorea que tras cerrarse todos los accesos al metro y el personal del suburbano está recogiendo sus cosas para irse a casa, un tren blanco y reluciente aparece. Es un modelo que se dejó de utilizar hace muchos años y pasa por las estaciones y por los túneles abandonados. Ese tren recoge pasajeros con asuntos pendientes que no consiguieron pasar al más allá.

Además, algunos operarios del metro afirman haber visto animales que no han sido capaces de identificar. Desde los años 80 se han encontrado bajo tierra tanto cadáveres de serpientes como serpientes vivas, además de ratas y cucarachas. ¿Sería posible?


- El cortijo jurado


Se trata de un edificio malagueño,  al que en más de una ocasión se le han atribuido macabras historias que son más propias de relatos de terror que de la verdadera historia de este lugar y de su pasado. El enorme edificio es de un claro estilo gótico-anglosajón, de doble planta y de unas dimensiones bastante desproporcionadas incluso para las familias adineradas de la época. Se dice que tenía la friolera de 365 ventanas, algo que parece ser cierto. Adosado al edificio está la capilla y, según la rumorología local, sus entrañas están horadadas por profundos sótanos y siniestros túneles y pasadizos.

Dicen que en este lugar acontecieron una serie de hechos oscuros en la época en la que en el cortijo vivían una familia de apellido Heredia, en los macabros acontecimientos también estarían involucrados los Larios, residentes en el cercano cortijo Colmenares. Ambas familias mantenían una estrecha amistad. Según cuenta la leyenda, en una fecha indeterminada, todavía en el XIX, comenzaron a ocurrir en Málaga una serie de extrañas desapariciones de niñas que, sistemáticamente fueron asesinadas tras ser objeto de las más diversas vejaciones y de rituales de índole satánico. La familia Heredia no tardó en ser el punto de mira de las acusaciones de estos asesinatos, pues se les suponía perteneciente a la masonería y presuntamente, habrían importado estas prácticas satánicas de sus amistades en Francia y en Inglaterra. Algunos de los cuerpos de estas niñas aparecieron en la rivera de un río que corría cercano a la finca y que los mismos integrantes de la familia, habrían llevado hasta allí por los túneles secretos que comunicaban el cortijo con el río. En los sótanos, habría máquinas de tortura que eran usadas en dichos rituales. Otro túnel secreto comunicaría el cortijo Jurado con el de Colmenares, por donde los invitados a estas lúgubres celebraciones podrían pasar sin ser vistos.

Durante la mayor parte del siglo XX, el cortijo y su leyenda queda bastante olvidado, hasta que ya en la década de los noventa vuelve a tomar fuerza. Comienzan a circular fotografías de supuestos espíritus en sus ventanas, orbes y figuras que toman forma en los vapores de las noches frías, sesiones de ouija de supuestos adolescentes atrevidos, confirman e incluso dan nombre y apellidos de las pobres criaturas que allí fueron asesinadas, señalando en algunos casos el lugar exacto del patio donde están enterradas. La verdad es que nada de lo que se cuenta puede ser comprobado..


- El hospital del Tórax



En 1952 se inauguró en Tarrasa el Hospital del Tórax, para tratar enfermedades respiratorias. El lugar elegido respondía a la necesidad de sol y aire puro de los enfermos. Lo que no se tuvo en cuenta fue el aislamiento. Los internos no tenían más contacto con el exterior que las llamadas y la radio.

La mayoría requería una media de 18 meses de hospitalización, tiempo en el que debían convivir con pacientes terminales y enfermos mentales. Algunos eran abandonados por sus familias y esperaban la muerte entre los muros del centro. Había poco personal y comentan que era frecuente que extraños y vagabundos se colaran para guarecerse. Por todo ello, durante muchos años, el Hospital del Tórax tuvo el índice más alto de suicidios de España. La mala gestión llevó al hospital finalmente a su cierre y abandono.

Desde entonces, por sus pasillos se oyen gritos de "está muerto", chirridos y golpes, y entre otros, el espíritu de una moja por los pasillos. Entre los sucesos que han quedado registrados está el robo de un feto en formol de una habitación en 2003. Otro feto apareció envuelto en periódico cerca del edificio. Aunque a día de hoy se ha reconvertido en un Parque Audiovisual, pero no era raro ver, en sus años de abandono, pentáculos y símbolos satánicos grabados en paredes y suelos, dónde los jóvenes hacían sesiones de ouija y espiritismo, o los curiosos de lo paranormal se acercaban a investigar.


- El rey motorista


Esta es una de las leyendas urbanas más repetitivas y con variaciones, puesto que se ha dicho durante muchos años.

Aprovechando la afición por las motos del Rey Juan Carlos (ya rey emérito a día de hoy), su poco gusto por la escolta, y lo que le gusta saltarse el protocolo, se decía que cuando podía ( también por las noches) escapaba de La Zarzuela con su moto. De ahi surge esta leyenda urbana, en la que un automovilista tuvo un percance ( pinchazo, avería , se queda sin gasolina) y de pronto aparece un motorista que le ayuda ya sea ayudándole a cambiar, ofreciéndose a avisar a la grúa, acercándolo al pueblo más cercano, trayéndole gasolina, o llevándole a la gasolinera más próxima.
Después de solucionado todo, el conductor le agradece su ayuda y mientras se marcha el motorista se quita el casco y el perplejo automovilista observa que quién le está ayudando es el mismisimo Rey de España.

Esta historia lleva contándose años, incluso gente ha afirmado que le ocurrió realmente. Se cuentan diferentes variaciones.
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