"Un misterio existe sólo para resolverse. Si nadie lo resuelve, la verdad muere con los que conocen la realidad"

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lunes, 24 de noviembre de 2014

El día que Clara desapareció


Lo que estoy escribiendo a estas horas me sucedió a mí, y ocurrió en un pueblo. El pueblo no era muy grande, la mayoría de habitantes nos conocíamos de vista, había  toda clase de personas, desde borrachos hasta las típicas ancianas chismosas.
El alcalde era un tipo reconocido, hizo mucho por el pueblo. Decían que antes de que él llegara el lugar sólo era un montón de escombros, y ahora es muy bonito, lo reconozco. También lo era entonces.



Lo peor del pueblo sin duda alguna era un viejo parque abandonado que estaba a unos dos minutos del pueblo, era un parque muy grande y viejo, lleno de vegetación y de árboles grandes. Y en medio de ese parque se encontraba una pequeña iglesia también abandonada. Era extraño, en el pueblo ya teníamos una iglesia más céntrica, a esa no iba nadie. Solo era un edificio sucio y viejo en medio de un parque igual de sucio. Me preguntaba por qué el alcalde no lo limpiaba.
El parque tenía dos entradas, una cercana al pueblo (la mencionada) y un camino trasero de tierra. Este camino iba a dar casi al lado de la iglesia y apenas nadie lo usaba. Nunca oí a nadie que hubiera ido por ese camino.

Nos contaban leyendas sobre ese parque, para empezar mi madre me decía que era peligroso, al principio por los monstruos, luego por los animales salvajes...cuánto más crecía más cosas se inventaba para que no fuera. Cuando dejé de creer en los monstruos no pude evitar ir hasta allí y echar un vistazo. No vi nada fuera de lo común, basura y envoltorios vacíos como latas de refrescos e incluso algunos condones, pero el lugar estaba muy tranquilo....demasiado.
Por supuesto entré a la iglesia, la puerta principal estaba cerrada pero la trasera no, ¡menuda suerte tuve al empujarla!. Esta iglesia era completamente diferente a la principal del pueblo, era mucho más vieja, casi completamente de madera, solo había un cristo al fondo, lleno de polvo y con múltiples arañazos, como si lo hubieran golpeado con algo. Predominaba la madera, todo era de madera, y por eso parecía que las termitas habían hecho estragos. Sin embargo, el suelo, aunque polvoriento y sucio parecía estar limpio a tramos.
Oí un crujido y salí corriendo tan rápido como pude, posiblemente solo era un ratón o algo así pero entonces me asusté de verdad. Nunca conté a mis padres que había venido al parque. Se hubieran enfadado de verdad.

Se lo conté a mis dos principales amigas de la escuela, Anna y Elena. Nunca pensé que fuí raro por que mis dos mejores amigas eran chicas. Ellas aceptaron ir al parque para jugar a las escondidas, era el lugar perfecto para ello, grande, muy espacioso y con multitud de recovecos para esconderse, incluida la iglesia.
Ese primer día que jugamos allí, por cierto, me pareció ver algo que no ví el orto día en la iglesia, una vela blanca tirada en el suelo. Imaginaciones mías, supongo.
Ibamos allí a menudo sin el permiso de nuestros padres, claro. Hasta que un día Anna se lo contó a su madre, la historia acabó mal, nos llevamos una buena regañina y nos prohibieron volver. Esta vez mi padre me dijo que los drogadictos del pueblo iban a ese parque y que allí habían encontrado hace años a un tipo muerto por una sobredosis. No lo dudé.

Bueno, ahora viene lo importante, una desaparición. Recuerdo muy bien ese día, en nuestro pueblo solo había una escuela, como era normal, y durante la primera hora de clase pasaban lista. Clara no estuvo ese día presente, y me pareció raro, nunca faltaba, le encantaba estudiar. Pensé que estaría enferma...hasta la hora de salida.
Al salir algunos padres esperaban a sus hijos, mis padres  y los de Anna y Elena no, vivíamos tan cerca que bajábamos juntos la calle y llegábamos a nuestras casas enseguida. La madre de Clara estaba allí, esperando, es por eso que la maestra se le acercó y le preguntó algo. No lo oí, estaba algo lejos, pero la madre de Clara parecía nerviosa y salió corriendo.
Sin ir al parque, esa tarde jugamos en la plaza del pueblo, como habíamos hecho durante muchos años, pero no era igual de divertido.

A la mañana siguiente nada más comenzar la clase la maestra nos dio la noticia: Clara había desaparecido, no había llegado a casa después de salir esa mañana.
Fue un lío, había varios policías preguntándonos por ella, ¿La visteis esa mañana? ¿Qué solía hacer? ¿Dónde crees que puede haberse ocultado? y otro sinfín de preguntas. Yo no sabía nada de ella, solo era una compañera de clase más, apenas la conocía bien, no jugaba con ella y no vivía cerca de mí.
Los agentes no parecieron sacar nada en claro, al parecer la última vez que la vieron fue bajando la calle de su casa. Todo era muy extraño, y ese día pasó con un desconcierto general...se nos notaba como nerviosos, lo recuerdo muy bien. Fue una rara sensación.
Todo el pueblo estaba anonadado, los vecinos salieron a buscarla, se armó un gran escándalo y no se hablaba de otra cosa. Este era un sitio pacífico...¿qué habría pasado?
Mis padres por supuesto, estaban igual de asustados, me ordenaron que volviera a casa tras la escuela, que no me parara a hablar con nadie, que no montara en vehículos de desconocidos...lo típico que te suelen decir.

Recuerdo algo raro, ese día parte del pueblo se reunió en la plaza a discutir el tema, y estoy completamente seguro de que oí a una anciana murmurar algo sobre la "iglesia abandonada". Esa anciana era una de la más viejas del pueblo, allí tenía fama de bruja y apenas la hablaban.

Al día siguiente tampoco hubo rastro de ella, el día anterior la habían buscado como desesperados hasta la madrugada. Este día cambió mi vida...lo recuerdo, pero este me gustaría olvidarlo.
Había estado discutiendo sobre Clara con Anna y Elena en la escuela, les dije que quizás Clara se había escondido en la vieja iglesia o en el viejo parque abandonado. Sonó algo ilógico.
"Seguro que ya la han buscado por allí" - me dijo Elena.
Y era muy posible, pero me pareció el lugar adecuado para que un niño se escondiera al escaparse de casa. Por aquel entonces no cabía en mi mente la posibilidad de que Clara hubiese sido raptada y asesinada, solo pensaba que se había escapado. Era un niño al fin y al cabo...
Entonces llegó la mayor locura que recuerdo, los tres fuimos hasta el parque al salir de la escuela, nuestros padres se iban a enfadar...y mucho.

Todo parecía normal, la misma basura, las mismas hojas en el suelo, las hormigas...no sé en que pensaba. Llegamos hasta la iglesia y empujamos la puerta trasera suavemente. Siempre pienso que entonces eramos demasiado valientes...e inconscientes.
Todo parecía normal, olía como siempre, solo la luz que entraba por las vidrieras iluminaba la zona, pero la vela ya no estaba, o eso me pareció.
Oí un ruido, otro crujido.
"Vámonos, vámonos" -soltó Anna.
"Solo espera un poco, vamos hasta el fondo" -le dije.
Los tres nos aproximamos hasta el fondo cuando alguien apareció de repente, como si saliera de entre las sombras. Era un tipo alto, llevaba una túnica negra con capucha, en definitiva vestía muy raro, como un sacerdote antiguo y no se le veía bien la cara por la poca luz.
Lógicamente gritamos, el corazón me dio un vuelco. Anna salió corriendo, pero Elena y yo nos quedamos algo petrificados,  hasta que reaccioné.
"Que susto..." -jadeé.
Para nuestra sorpresa el tipo nos habló, esa frase se quedará grabada en mi mente para siempre...
"¿Queréis ver a Clara?" -susurró.
Nos miramos asustados, no dijimos nada. Pero el tipo misterioso sacó una llave de su manga y se acercó a un baúl negro (que no recuerdo haber visto antes ahí, por cierto) que había en el suelo. Lo abrió.
Lo que vimos nos cambió para siempre. Dentro del baúl había un cadáver, parecía pequeño, de una niña, pero estaba desmembrado. Su cara destrozada, en carne viva, casi sin mandíbula y sin ojos, su pelo quemado, su cuerpo lleno de agujeros y sangre...era demasiado incluso para escribirlo ahora, pero era lo peor que había visto y espero no ver algo peor en lo que me queda de vida.
Corrimos, corrimos tanto como pudimos mientras gritábamos con lágrimas en los ojos, sin mirar atrás, no podíamos. El corazón nos iba a estallar.

Como era de esperar se lo contamos a nuestros padres, Anna ya estaba en ello. Nos llevamos una buena bronca pero era más importante lo que habíamos descubierto.
La policía llegó a la iglesia y no encontraron nada, ni un "sacerdote", ni un baúl...nada. Ni siquiera había huellas en el polvoriento suelo más que las nuestras. Temí que quedáramos como unos mentirosos, ni siquiera mis padres me creían. Los policías aseguraron que ya habían buscado allí. Yo estoy seguro de lo que ví, al igual que Elena. No podía creerlo, no podía. Era imposible que hubiese fingido, era serio, y lo conté llorando y asustado.
El asunto se olvidó, finalmente decidí que lo mejor era no volver a nombrarlo para evitar malestar. Incluso llegué a pensar que lo había imaginado...pero no. Sé lo que ví ese día, y Elena también.

Ahora mismo, años más tarde, ya no estoy viviendo en el pueblo, me mudé a la ciudad para estudiar en la universidad. Ya no he vuelto a saber más de Anna desde que se mudó unos meses después del fatídico día, pero Elena sigue viviendo en el pueblo.
Ella me llamó hace dos días, me comentó que el alcalde había sido encontrado muerto en su casa con extraños cortes en su cuerpo, y junto a él hallaron un baúl negro con cosas muy extrañas: documentos llenos de simbología extraña como pentagramas, velas, trozos de espejo, un cáliz, un líquido muy extraño en un pequeño bote y lo que parecían ser pequeños huesos.
Es por eso que esto ha venido a mi mente y quiero contarlo. Pobre Clara, querida Clara...

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