"Un misterio existe sólo para resolverse. Si nadie lo resuelve, la verdad muere con los que conocen la realidad"

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lunes, 2 de septiembre de 2013

Zombies en Haití


Todo comienza con un individuo llamado Clairvius Narcisse, haitiano. Cuentan que tras haber muerto y haber sido enterrado el 4 de Mayo de 1962, se le encontró dieciocho años después andando de forma errática y en estado de shock en Gonaives. Pasó a disposición judicial. Lo único que decía recordar fue que dos días tras haber sido enterrado alguien le saco de la tumba y le amarró los brazos y piernas, y que su conciencia quedó completamente dormida. Según él, fue usado como esclavo de las plantaciones que existen en el país. ¿Hablamos de un zombie real?


Existen bastantes más referencias a este tema, lo que lo coloca lejos de ser simplemente una leyenda urbana.
Otro caso fue el de  una mujer llamada Felicia Félix Mentor, que murió y fue enterrada en 1907, pero 30 años después fue hallada vagando y convertida en zombie según su familia que la reconoció. Felicia llevaba solamente una ropa ligera de algodón, no podía hablar y no hacía caso a nada. Fue llevada al hospital donde se le sacó algunas fotos. Como curiosidad la fotógrafa estaba allí para investigar este fenómeno y declaró:


"La visión fue tremenda. La cara carecía de expresión, y los ojos estaban muertos. Las pestañas eran de color blanco, como si hubiesen sido quemadas con ácido. No se le podía decir nada, ni obtener nada de ella; sólo podía ser contemplada. Y la contemplación de aquel despojo humano era imposible de soportar durante mucho tiempo."


Una fotografia de Felicia


De hecho los haitianos dicen poder reconocer a un zombi por una serie de signos: caminan sin rumbo fijo, hacen sus cosas de forma mecánica, tienen la mirada fría y desenfocada, y hablan con voz nasal. Además no se les debe alimentar con carne ni con sal ya que esto los haría caer en cuenta de que están muertos, entonces caminarían hasta su tumba y se acostarían allí descomponiéndose rápidamente.

La respuesta a todo esto es más bien sencilla. Según el folclore del lugar los zombies haitianos son cadáveres reanimados por arte de magia que vagan sin voluntad propia y pueden ser convertidos fácilmente en esclavos de los "bokor".
Los "bokor" son una especie de hechiceros vudú que son generalmente temidos por el resto de la gente hasta el punto de guardar bien los cadáveres de los seres queridos por miedo a que alguno venga y los "zombifique".
Para convertir en zombie a alguien utilizan el llamado "polvo zombi", cuyo ingrediente principal es una toxina llamada  "Tetradotoxina", que se encuentra en el hígado, ovarios, piel e intestinos de algunas especies de pez globo.
Esta toxina, que es 6000 veces más potente que algunas drogas como la cocaína, es capaz de provocar una "muerte simulada" a la víctima, afectando totalmente los estímulos nerviosos.
Al polvo se le añaden tres sustancias más: datura metel, datura stramonium y macuna pruriens,  que son plantas con efecto alucinógeno, y que provocan amnesia en el individuo.

Por lo tanto el procedimiento es sencillo, el bokor suministra "polvo zombi" a la víctima, es enterrado como muerto, para luego, ser desenterrado de nuevo.
Una vez desenterrado el zombi, éste es alimentado con una pasta de atropina y escopolamina, que son disociadores alucinógenos que impactan sobre los neurotransmisores y las endomorfinas del cerebro. 
A través de la piel, un soplo o un leve contacto, es suficiente para que el mejunje entre en funcionamiento. 
Los individuos a los que se les hace esto, una vez desenterrados son usados como esclavos en las plantaciones o para otras tareas. 



¿Fake?

Todo esto parece científicamente correcto, de hecho, puede llegar a ser posible, se ha analizado el "polvo zombie" en varias ocasiones y probado en animales.
No obstante no existe pruebas reales de que esto suceda en realidad, a pesar de que muchos investigadores hayan viajado hasta el mismo Haiti para esto, solo encontraron zombies que en realidad son personas con graves problemas psicológicos con resultados dudosos.
También se comenta que en Haiti, zombificar a una persona está tipificado como delito, esta ley no existe en realidad.

Solo nos queda por lo tanto supersticiones mezcladas con el  folclore haitiano y creencias de la religión vudú, pruebas definitivas no existen aún.

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