"Un misterio existe sólo para resolverse. Si nadie lo resuelve, la verdad muere con los que conocen la realidad"

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jueves, 20 de septiembre de 2012

El experimento ruso del sueño


Investigadores Rusos a finales de los 40´s mantuvieron a 5 personas despiertas por 15 días utilizando un estimulante basado en gas. Los tuvieron encerrados en un ambiente sellado para monitorear cuidadosamente el uso de oxígeno, de manera que el gas no los matase, debido a las altas concentraciones de gas. Esto fue antes de que existiera el circuito cerrado, por lo que tuvieron que usar micrófonos y ventanas con grosor de 5 pulgadas para observar a los sujetos.. El cuarto estaba lleno de libros, cobijas para dormir -pero ninguna cama-, agua corriente, baño y la suficiente cantidad de comida para que los 5 sobrevivieran por un mes.


Los sujetos de prueba eran prisioneros políticos y de guerra declarados enemigos del estado durante la Segunda Guerra Mundial.
Todo estuvo bien por los primeros 5 días; los sujetos rara vez se quejaban después de que (falsamente) se les había prometido su libertad si aceptaban tomar parte de la prueba y no dormir por 30 días. Sus conversaciones y actividades fueron monitoreadas y los científicos notaron que conforme pasaba el tiempo, ellos hablaban sobre incidentes traumáticos de su pasado.
Después de 5 días se empezaron a quejar de las circunstancias y eventos que los llevaron a donde estaban y empezaron a demostrar paranoia severa. Dejaron de hablar entre ellos, y comenzaron a murmurar de manera alterna en los micrófonos. De manera extraña, todos parecían creer que podían ganar la confianza de sus captores si traicionaban a sus camaradas. En un principio se creyó que esto era un efecto del gas.
Después de 9 días, el primero de ellos empezó a gritar. Corría por todo el cuarto gritando repetidamente por 3 horas seguidas. Después, trato de continuar gritando, pero solo podía dar un grito ocasional. Los científicos postularon que físicamente se había destrozado las cuerdas vocales. La parte mas sorprendente de este comportamiento fue como sus compañeros reaccionaron a esto. O mejor dicho, como no reaccionaron… Continuaban murmurando en los micrófonos hasta que el segundo de los prisioneros comenzó a gritar. Dos de los prisioneros que no gritaban, tomaron los libros y llenaron pagina tras pagina de sus propias heces, y de manera calmada, los pusieron sobre las ventanas del cuarto. Los gritos cesaron de repente.
Al igual que los murmullos de los micrófonos.
Pasaron otros 3 días. Los investigadores checaban los micrófonos constantemente para asegurarse de que trabajaban, porque creían que era imposible no escuchar sonidos con 5 personas dentro. El consumo de oxigeno indicaba que los 5 debían seguir vivos. De hecho, el consumo de oxigeno era el necesario para 5 personas que hacían ejercicio extenuante. En la mañana del catorceavo día, los investigadores hicieron algo que no debían hacer para llamar la atención de los prisioneros: Utilizaron el Intercom dentro del cuarto, esperando provocar respuestas de los prisioneros, pues temían que estuviesen muertos, o en estado vegetal.
Anunciaron: “Abriremos el cuarto para probar los micrófonos. Aléjense de las puertas y acuéstense con las manos atrás en el piso o se les disparara. Se le otorgara la libertad a uno de ustedes si obedecen”.
Para su sorpresa, escucharon solo una frase, con voz calmada: “No queremos ser liberados”.
Hubo gran debate entre los investigadores y fuerzas militares que financiaban el proyecto; sin poder provocar mas respuestas utilizando el Intercom, finalmente se decidió abrir el cuarto a la media noche del día numero 15.


Se limpio el gas del cuarto, y se lleno de aire fresco. Inmediatamente, voces de los micrófonos, empezaron a objetar. Tres voces diferentes rogaban por la vida de sus seres queridos, que encendieran el gas nuevamente. Se abrió el cuarto para sacar a los prisioneros. Gritaron mas fuerte que nunca, al igual que los soldados, cuando vieron lo que había dentro: Cuatro de los sujetos seguían “vivos”.

Las raciones de los pasados 5 días no habían sido tocadas. Habían pedazos de carne de las costillas y pantorrillas del sujeto muerto colocados dentro del drenaje del centro del cuarto bloqueándolo, permitiendo que 4 pulgadas de agua se acumulara en el piso. Los cuatro “sobrevivientes” también tenían pedazos de piel y carne arrancada de sus cuerpos. La destrucción de tejidos y la exposición de huesos en la punta de sus dedos indicaba que las heridas fueron infligidas por las manos, y no con los dientes, como era de suponerse. Al examinarlos, se descubrió que la mayoría de las heridas fueron auto infligidas en su mayoría.

Los la piel y los órganos detrás de las costillas fueron removidos; mientras que el corazón, los pulmones y el diafragma seguían en su lugar. El tracto digestivo de los cuatro sujetos podía verse trabajar, digiriendo comida. Rápidamente se hizo aparente estaban digiriendo su propia carne, y que ellos la arrancaron y se la comieron en el transcurso de los días.
La mayoría de los soldados eran fuerzas especiales Rusas en las instalaciones, pero aun así, muchos se negaron a regresar al cuarto para sacar a los prisioneros. Éstos sin embargo, insistían a gritos que los dejaran dentro y de manera alterna rogaron y demandaron que se encendiera el gas nuevamente, para evitar quedarse dormidos.
Para sorpresa de todos, los sujetos pusieron una resistencia feroz durante la extracción. Un soldado Ruso falleció cuando un sujeto le mordió el cuello, otro fue gravemente herido cuando otro de los prisioneros le mordió la arteria femoral y los testículos. Otros 5 soldados perdieron la vida, si se cuentan a aquellos que se quitaron la vida en las semanas consecuentes al incidente.
Durante la lucha, uno de los prisioneros daño su bazo, sangrando de manera casi inmediata. Se intentó sedar al sujeto, pero fue imposible. Se le inyectó más de 10 veces de la dosis humana de Morfina, y aun así lucho como un animal rodeado, rompiendo las costillas y un brazo de un doctor. Se veía latir su corazón al máximo por dos minutos completos, mientras se desangraba, y continuó gritando por mas de 3 minutos, atacando a quien se le acercara, repitiendo la palabra “más” una y otra vez, cada vez mas débil, hasta que cayó en silencio.
Los otros 3 sobrevivientes, fueron inmovilizados fuertemente y llevados hacia instalaciones médicas. Dos de ellos, con cuerdas vocales intactas, demandaban continuamente más gas para permanecer despiertos.

El más herido de los tres, fue llevado al único cuarto de cirugía que había en las instalaciones. En el proceso de su preparación para colocar nuevamente sus órganos en su lugar, se notó que el sujeto era totalmente inmune a los sedantes. Peleó furiosamente cuando el gas anestésico se le estaba colocando. Se necesitó un poco más de anestesia de la normal para sedarlo, pero al momento que sus ojos se cerraron, su corazón se detuvo. En la autopsia, se encontró que en su sangre había 3 veces la cantidad normal de oxígeno. También se rompió 9 huesos en la lucha para no ser controlado.
El segundo sobreviviente, era el que primero gritó del grupo. Con sus cuerdas vocales destruidas, el no pudo objetar la cirugía, y solo reaccionaba agitando violentamente la cabeza en desacuerdo cuando se le administraba el gas anestésico. Afirmó violentamente con la cabeza cuando alguien sugirió hacer la cirugía sin anestesia, y no reaccionó durante la misma, que duro 6 horas en la cual se intentó reemplazar sus órganos abdominales y cubrirlo con lo que quedaba de su piel. El cirujano afirmó que era médicamente imposible que el sujeto siguiera con vida. Una enfermera aterrada que ayudó en la cirugía, comento que la boca del paciente formaba una sonrisa cada vez que sus ojos se encontraban.
Cuando la cirugía termino, el sujeto miró al cirujano y empezó a hacer sonidos fuertemente, como tratando de hablar. Asumiendo que esto era de gran importancia, el cirujano le entrego un papel y una pluma, para que el paciente pudiera comunicarse. “Sigue cortando” escribió…
Se le hizo la misma cirugía sin anestesia a los otros dos sujetos. Se les tuvo que inyectar un paralítico, pues ellos reían constantemente, y le era imposible realizar la operación al cirujano. Una vez paralizados, solo podían interactuar con sus ojos. En el momento en que pudieron hablar nuevamente, exigieron una vez más el gas estimulante. Los investigadores trataron de averiguar porque se lastimaron de esa forma a si mismos, y por qué querían el gas nuevamente.
La única respuesta fue: “Debo permanecer despierto”.
Se reforzó a los 3 sujetos y los devolvieron al cuarto, para espera de su destino. Los investigadores, enfrentando la furia de sus “benefactores” militares por haber fallado las metas del proyecto, consideraron dar eutanasia a los prisioneros. El comandate, un ex-KGB vio potencial en el proyecto, y en su lugar decidió ver que pasaría si ponían el gas nuevamente. Los científicos se negaron rotundamente, pero al final, tuvieron que aceptar.
En preparación para ser sellados nuevamente en el cuarto, los prisioneros, fueron conectados a un monitor EEG. Para sorpresa de todos, los tres dejaron de pelear en el momento que se dieron cuenta que los regresarían al gas. En este momento, era obvio que los tres estaban haciendo un gran esfuerzo por mantenerse despiertos. Uno de los prisioneros estaba murmurando una canción; el sujeto mudo, peleaba con sus ataduras de piel, como si tratara de enfocarse en algo. El último sujeto mantenía su cabeza en la almohada, y parpadeaba rápidamente. Siendo este el primero al que se le puso el EEG, la mayoría de los investigadores monitoreaban sus ondas cerebrales con sorpresa. Eran normales la mayor parte del tiempo, aunque algunas veces aparecía una línea recta de manera inexplicable. Parecía que repetidamente sufrían de muerte cerebral. Mientras analizaban los datos, una enfermera notó que los ojos del sujeto se cerraron. Sus ondas cerebrales cambiaron inmediatamente por las de sueño profundo, luego se pusieron rectas, y de manera simultanea, su corazón se detuvo.
El único sujeto que quedaba que podía hablar comenzó a gritar para que lo encerraran en ese momento. Sus ondas cerebrales mostraba las líneas rectas del sujeto que acababa de morir por quedarse dormido. El comandante dió la orden de sellar el cuarto con los dos prisioneros dentro, junto con 3 de los científicos. Uno de los 3, inmediatamente tomó un arma y abrió fuego contra el comandante, matándolo de un tiro entre los ojos. Después apuntó al prisionero mudo,y le voló el cerebro.
Apunto al prisionero que quedaba vivo, mientras que los demás investigadores escaparon del cuarto. “No me encerraran con estas cosas! No contigo!”, le gritaba al prisionero que estaba atado al camastro. “QUE ERES?!” Demandó. “Necesito saber”!”
El prisionero sonrió
Tan fácilmente te has olvidado de mi?”, el prisionero preguntó. “Somos ustedes”. “Somos la locura que esta encerrada en todos ustedes, rogando por libertad en cada momento de tu vida, desde lo mas profundo de tu mente animal. Somos aquello de lo que te escondes en tu cama todas las noches. Somos lo que duermes y silencias y paralizas cuando te vas a tu cielo nocturno, donde no te podemos alcanzar”.
El investigador hizo una pausa. Apunto al corazón del prisionero y disparo.
El EEG mostró una línea recta mientras el sujeto débilmente murmuró “Casi… tan… libre…” “


Evidentemente es falsa la historia. Partiendo desde el hecho de que un estudio de tal magnitud, en donde no sólo ocurrió la muerte de los sujetos experimentales de forma violenta, sino también la de algunos científicos, sería algo aún memorable hasta nuestros días. Yendo más allá de un análisis superfluo que cualquier persona podría hacer acerca de los fallos entorno a la  estructura, redacción, congruencia histórica y ficción del creepypasta, pasemos a las implicaciones reales. ¿Realmente puede suceder algo de tal magnitud bajo una prolongada privación del sueño?, ¿Se han realizado estudios de este estilo?, ¿Existen gases estimulantes que puedan mantener despierto al organismo?.

Apesar de lo que normalmente se cree, el sueño no es sólo un estado de conciencia, sino que está catalogado por la neurobiología como una conducta (Carlson, 2006) . El hecho de que al perder una sola noche de sueño, nuestro organismo amenace nuestra voluntad  con una somnolencia excesiva significa que dormir es una necesidad imperiosa para nuestro cuerpo y alguna función debe de cumplir, siguiendo esta lógica se pueden privar de sueño a animales y/o humanos y así conocer que capacidades se ven afectadas tras dicha privación y así deducir que función tiene el sueño en nuestra vida. Desafortunadamente los resultados de dichos estudios no han sido tan reveladores como se esperaba en un principio.

Horne (1978) revisó más de cincuenta experimentos en los que se había privado a sujetos del sueño e informó que tal proceso no parecía influir en la capacidad de los individuos para realizar ejercicio físico, no obtuvo pruebas convincentes de que el sueño fuera necesario para el funcionamiento normal del cuerpo, ni siquiera halló rastros de estrés fisiológico en los sujetos experimentales. Eso sí, los sujetos podían realizar sin problema tareas físicas, pero sus funciones cognitivas sufrían un claro deterioro, que incluían una fuerte disminución en la capacidad de atención, memoria de trabajo, distorsiones perceptivas e incluso alucinaciones. Quizá el sueño no sea necesario para que el cuerpo descanse, pero si para que el cerebro lo haga. Actualmente se sabe que durante el sueño (Arana y Sánchez, 2011) , varios sistemas como el endocrino, inmunológico y nervioso adoptan funciones distintas a las que presenta durante la vigilia.

Cuando a los sujetos privados del sueño se les permite volver a dormir, suelen hacerlo en mayor cantidad durante las primeras noches, pero eventualmente vuelven a su ciclo sueño-vigilia basal rápidamente, incluso nunca se recuperan totalmente las horas de sueño perdidas. Un caso emblemático, fue el de un Chico de 17 años, que logró permanecer despierto 264 horas (Si te preguntas cómo fue que logró tal azaña, su secreto fue permanecer en un parque de diversiones), de forma que halló rápidamente su lugar en el Libro Guinness de los récords mundiales (Gulevich, Dement y Johnson, 1966). Después de esta parafernalia, el adolescente durmió alrededor de 15 horas y reportó haberse sentido bien tras despertar, la segunda noche durmió algo más de 10 horas y en la tercera menos de 9 horas. Aproximadamente 67 horas de sueño NO se recuperaron.

Existe un trastorno neurologico hereditario llamado insomnio familiar letal (Sforza y cols., 1995; Gallassi y cols., 1996) que incluye entre sus síntomas diferentes clases de défictis cognitivos, como degeneración de la memoria, la atención, la conducta motora; El sistema nervioso neurovegativo se ve claramente alterado, incluso los pacientes reportaron un estado de “conciencia” similar al de un ensueño; Finalmente los pacientes mueren, como el nombre de la enfermedad lo indica. Los animales en laboratorio que de igual manera sufren privación del sueño (auqnue en este caso forzada) eventualmente acabaron falleciedo (Everson y Wehr, 1993).

En cuanto al curioso “gas estimulante” que según la historia, podemos deducir es un principal sospecho de la causa del comportamiento hiperviolento en los sujetos experimentales. No hay indicio alguno que exista una droga tan espefíca como la mencionada, pero si existe una familia de fármacos denominados Xantinas (Brailowsky, 2011), la mayoría de estas son drogas de consumo legal y fácilmente adquisitivo, la cafeína es por ejemplo, uno de sus más emblemáticos miembros, funciona bloquendo los receptores de adenosina, un nucleósido que se encuentra en la sangre y se sospecha está asociado a la somnolencia, es por eso que el café es famoso por su extraña magia de suprimir el sueño temporalmente.


Y caso resuelto, por si les quitaba el sueño.

Arana, D., Sánchez, O., (2011) Compendio de fisiología y medicina del sueño. México: Lundbeck

Brailowsky, S., (2011) Las sustancias de los sueños. México: Fondo de cultura económica

Carlson, N. (2006) Fisiología de la conducta. Madrid: Pearson

Everson, C.A., and Wehr, T.A. Nutritional and metabolic adaptations to prolonged sleep deprivation in the rat. American Journal of Physiology, 1993, 264, R376-R387.

Gulevich, G., Dement, W. C., and Johnson, L. Psychiatric and EEG observations on a case of prolonged (264 hours) wakefulness. Archives of General Psychiatry, 1966, 31, 255-261

Horne, J. A. A review of the biological effects of total sleep deprivation in man. Biological Psychology, 1978, 7, 55-102.

Sforza, E., Montagna, P., Tinuper, P., Cortelli, P., Avoni, P., Ferillo, F., Petersen, R., Gambetti, P., and Lagaresi, E. Sleep-wake cycle abnormalities in fatal familiar insomnia: Evidence of the role of the thalamus in sleep regulation. Electroencephalography and Clinical Neurophysiology, 1995, 94, 398-405


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